Alimentando a la Bestia

Recuerdo que empecé a escribir esta canción cuando

Me he encontrado solo
ante el peligro de extinguirme.
Más de una vez y más de dos,
paredes firmes.
Proyectos se deshacen
en las yemas de mis dedos.
Con el pecho acorazado
soy yo quien entrena cuervos.
Relegado hasta el destierro
pero muero si no me muevo;
con las mandíbulas juntas muerdo
mi destino hasta que sangra,
pero se parte en mi cara.
“Con un trabajo estable
se te acaban las palabras”.
Me lo chilla mientras se larga,
tiene razón, lo sé,
y eso me mata.
“Hiciste economía,
tienes un par de idiomas,
para que engañar,
tu vida artística es de broma”.
Hijo de puta.
Tengo motivos de sobra
y ya ni el pasado me estorba.
Aunque se caigan todos los pilares
de esta vieja iglesia
seguirá su culto.
ALIMENTANDO A LA BESTIA.

Aún cuando todo luce
como un páramo desierto.
Cierro las puertas de mi cuarto
y me convierto.
Ahora soy cuerpo y texto.
Y tú destino cabrón
no puedes ni pagar la entrada
de este concierto.
Es la guerra de guerrillas,
no te puedo en campo abierto pero…
mi bestia te destroza
en las distancias cortas.
El gusto a brea le reconforta.
No hay nadie en su corazón
sólo una estatua rota,
si, le alimenta la derrota,
la victoria y el empate.
Tiene 12 estómagos
y un apetito imparable.
Nació con dientes de sable,
en un lugar apartado,
teme más de lo que sabe,
y tiene sus fallos contados.
Puta bestia alada,
quiero una vida ordenada
y dejar atrás
todo este hambre que me abrasa,
me llenas de gloria y ganas,
aniquilas la modestia.
Me paso la noche entera
alimentando a la bestia.

– Voz y letra por Darío Z
– Tema instrumental por Gonzalo Pérez y Pablo Romero Luis
– Mezclado por G.P. en Blackcoffee
– Ilustración por Haas (Juan Gainzaraín)

Ilustración. Música. Darío Z. MA.
Alimentando a la Bestia. Por Juan Gainzaraín.